Los presupuestos se establecen proyecto por proyecto, pero el coste real de una infraestructura de carril se distribuye a lo largo de toda su vida útil, no solo en el momento de la Instalación. Centrarse en el precio inicial más bajo puede suponer un mayor gasto posterior, tanto en mantenimiento como en tiempo de ocupación de la vía y en sustituciones prematuras.
Cada visita de mantenimiento cuesta más que la mano de obra y los Materiales necesarios. Los periodos de acceso a las instalaciones son limitados y su gestión resulta costosa, y cada uno de ellos que se dedica a trabajos evitables es uno menos disponible para renovaciones o mejoras en otras partes de la red. Los componentes que fallan prematuramente o que requieren ajustes frecuentes agotan recursos que podrían destinarse a mejoras planificadas.
Cada vez más, se espera que los equipos encargados de la gestión de activos ferroviarios justifiquen los gastos en función del coste del ciclo de vida completo, y no solo del gasto de capital, y que demuestren cómo las decisiones de hoy afectan al presupuesto del mañana. Esto significa que la planificación de los costes del ciclo de vida debe comenzar en la fase de especificación, y no después de que el producto ya esté instalado.
Todas las partes de la red se benefician de una planificación proactiva de los costes del ciclo de vida, no solo la vía en la que se instaló un producto.